La respuesta rápida
- Interés compuesto es cobrar intereses sobre tu capital y también sobre los intereses que ya has acumulado.
- Al principio casi no se nota. La diferencia grande llega con los años, no con la rentabilidad.
- Funciona igual en una deuda, pero a tu contra.
- Los ejemplos suponen una rentabilidad constante. En la práctica, inflación, costes, impuestos y la variación del mercado lo recortan.
Qué es el interés compuesto
Con interés simple, los intereses se calculan siempre sobre el dinero que pusiste al principio. Con interés compuesto, los intereses que se van generando se suman al capital, y a partir de ese momento también generan intereses.
Dicho de otro modo: no solo trabaja tu dinero; trabajan también los rendimientos que ya ha dado. Por eso la curva no sube en línea recta, sino cada vez más deprisa.
Al principio la diferencia es pequeña. Lo que la hace grande es el tiempo.
Cómo se calcula
La cuenta cabe en una línea: capital final = capital inicial × (1 + tipo)años, con el tipo expresado en tanto por uno (un 6 % es 0,06). Con 10.000 € al 6 % durante 20 años: 10.000 × 1,0620 = 32.071 €. En una hoja de cálculo se escribe =10000*(1+0,06)^20.
Hay un atajo mental, la regla del 72: divide 72 entre el tipo anual y obtendrás, de forma aproximada, los años que tarda el dinero en duplicarse. A un 6 %, unos 12 años (el cálculo exacto da 11,9). Sirve para tipos moderados y como orden de magnitud, no como cifra exacta.
Qué pesa más: el tipo o el plazo
La tabla recoge en cuánto se convierten 10.000 € con distintos tipos y plazos, sin aportaciones, impuestos ni costes.
| Tipo anual | 10 años | 20 años | 30 años |
|---|---|---|---|
| 2 % | 12.190 € | 14.859 € | 18.114 € |
| 4 % | 14.802 € | 21.911 € | 32.434 € |
| 6 % | 17.908 € | 32.071 € | 57.435 € |
Dos lecturas de la tabla. La primera: al 6 %, los primeros diez años suman 7.908 € de rendimiento; la década que va del año 20 al 30 suma 25.364 €, más de tres veces más, con el mismo dinero inicial. La segunda: un 4 % durante 30 años (32.434 €) llega prácticamente al mismo punto que un 6 % durante 20 (32.071 €). Diez años más de plazo compensan dos puntos de rentabilidad.
Tampoco conviene esperar mucho de los primeros años: tras cinco años al 6 %, el interés compuesto solo supera al simple en 382 € (13.382 frente a 13.000). A los 20 años, la diferencia ya es de 10.071 €.
Con aportaciones mensuales: empezar antes
Casi nadie invierte una cantidad de golpe y se olvida: lo normal es aportar cada mes. Imagina dos personas que aportan 200 € al mes, con una rentabilidad constante del 6 % anual, y que llegan a los 65 años:
-
Persona A: aporta de los 25 a los 45
Pone 48.000 € en total y después deja de aportar, pero no toca lo acumulado. A los 65 años tendría unos 306.000 €, de los que unos 258.000 € (el 84 %) serían rendimientos.
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Persona B: aporta de los 45 a los 65
Pone también 48.000 € en total. A los 65 años tendría unos 92.000 €, de los que unos 44.000 € (el 48 %) serían rendimientos.
Aportan lo mismo; la diferencia, más de 200.000 €, es puro tiempo. Es un ejemplo hipotético, con una rentabilidad que en la vida real no es constante, pero ilustra por qué empezar antes, aunque sea con menos, puede pesar más que aportar más después.
Profundiza: Por qué empezar 5 años antes cambia tanto el resultado final
El mismo mecanismo, en una deuda
El interés compuesto no distingue entre ahorrar y deber. Cuando una deuda acumula intereses sobre intereses (por ejemplo, si la cuota apenas cubre lo que se genera cada mes), el saldo crece con la misma lógica que el ahorro, pero en tu contra y a un tipo que suele ser bastante más alto.
Profundiza: Tarjeta revolving: qué es y por qué puede salir tan cara · Coste real de una deuda
Lo que recorta el efecto en la práctica
Los ejemplos de arriba son el mejor de los casos: rentabilidad fija, sin costes y sin impuestos. En la vida real hay cuatro cosas que conviene tener presentes.
Cada cuánto se abonan los intereses
Un 6 % nominal con abono mensual equivale a un 6,17 % anual efectivo. La diferencia es pequeña, pero se acumula con los años, y por eso se compara con la TAE, que ya incorpora la frecuencia, y no con el tipo nominal.
Profundiza: TIN vs. TAE: cuál es la diferencia y cuál debes mirar
Inflación
Si los precios suben un 2 % al año, un 6 % de rentabilidad se convierte en un poder adquisitivo que crece alrededor de un 4 %. El interés compuesto también actúa sobre esa diferencia, y por eso las cifras nominales de los ejemplos no son lo que podrás comprar dentro de 20 años.
Profundiza: Qué es la inflación y cómo come el valor del dinero con el tiempo
Costes e impuestos
Una comisión del 1 % anual parece poca cosa, pero convierte un 6 % en un 5 % neto: los 10.000 € a 20 años se quedarían en 26.533 € en lugar de 32.071 €, un 17 % menos. Los impuestos funcionan de forma parecida; según el producto, se pagan cada año o se aplazan hasta que vendes, y eso cambia el resultado.
Profundiza: Comisiones de una inversión: cuáles hay y cuánto es razonable pagar
Rentabilidad que no es constante
En una inversión con valor variable, el rendimiento cambia cada año. Un ejemplo extremo: si 10.000 € suben un 50 % y al año siguiente bajan un 50 %, la media es del 0 %, pero te quedas en 7.500 €. Una pérdida pesa más que una ganancia del mismo porcentaje porque se calcula sobre un capital que ya ha cambiado.
Profundiza: Rentabilidad histórica vs. rentabilidad garantizada
Errores frecuentes
- Tomar la rentabilidad del ejemplo como una promesa. Es una hipótesis para ilustrar el mecanismo.
- Mirar solo la rentabilidad bruta. Con costes, impuestos e inflación, el resultado es otro.
- Pensar que hace falta una cantidad grande para empezar. El tiempo suma aunque el importe sea pequeño; lo que no se puede recuperar es el tiempo perdido.
- Olvidar que necesitas el dinero en algún momento. Si hay que sacarlo antes de tiempo, el efecto se corta.
Cuándo no te sirve, o no todavía
- Si vas a necesitar el dinero en pocos años, el tiempo no juega a tu favor y pesa más tenerlo disponible. Primero decide para qué es cada euro.
- Si no tienes colchón para imprevistos, un imprevisto te obligará a retirar el dinero en el peor momento. Fondo de emergencia.
- Si tienes una deuda con un interés alto, el mismo mecanismo está trabajando en tu contra, y conviene compararlo con lo que podrías obtener por ese dinero.
- Si no sabes cuánto puedes apartar, empieza por aquí.
Qué puedes comprobar esta semana
- Haz la cuenta con tus números en una hoja: capital, años y un tipo prudente.
- Repítela restando un punto de costes y la inflación que quieras suponer, para ver el rango y no una sola cifra.
- Revisa cuánto de tu dinero tiene un plazo largo de verdad y cuánto necesitarás antes de cinco años.
- Comprueba si alguna deuda tuya tiene un interés superior a lo que razonablemente podrías obtener.
Preguntas frecuentes
¿Qué rentabilidad debo usar para hacer una simulación?
No hay una cifra válida para todos. Lo prudente es probar varias (por ejemplo, 2, 4 y 6 %) y mirar el rango, sin tomar ninguna como garantía.
¿Las cuentas y los depósitos funcionan con interés compuesto?
Depende de cómo se abonen los intereses y de si los reinviertes. La TAE ya incorpora el efecto de la frecuencia de abono dentro del año, así que es la cifra que permite comparar.
¿Cuánto tarda en notarse?
Al principio, poco: con 10.000 € al 6 %, a los cinco años la diferencia con el interés simple es de unos 380 €. A los 20 años ya es de unos 10.000 €.
¿Cuál es la diferencia entre interés simple y compuesto?
El simple se calcula siempre sobre el capital inicial. El compuesto se calcula sobre el capital más los intereses ya acumulados.
Sigue por aquí
- Por qué empezar 5 años antes cambia tanto el resultado finalEl efecto del tiempo, con números.
- Qué es la inflación y cómo come el valor del dineroPor qué el saldo no lo cuenta todo.
- TIN vs. TAE: cuál es la diferenciaCómo comparar rentabilidades y costes.
- ¿Qué hacer con el dinero que tienes parado?Cada euro, con su función.
Lo que esta guía no puede resolver por ti
Cuánto aportar cada mes, durante cuántos años y si antes compensa pagar una deuda o reforzar el colchón dependen de tus ingresos, gastos y plazos. En Tu Plano Financiero los revisamos juntos antes de plantear decisiones concretas. No gestionamos tu dinero ni vendemos productos financieros.
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Esta guía es informativa y general. No constituye asesoramiento financiero regulado, recomendación de inversión ni asesoramiento fiscal vinculante. Los ejemplos suponen una rentabilidad constante y son ilustrativos: no garantizan resultados futuros.